jueves, 2 de agosto de 2012

DÍA DE LA TORTILLA.


Ando apuradísimo de tiempo y no me gustaría que se pasase el día sin hacer mi contribución al Día de la tortilla.
Participo con dos recetas, una de ellas la consabida tortilla paisana y la otra, a la que llamo tortilla de estudiante porque era una cena típica en el Colegio Mayor en que viví en Madrid.

Tortilla paisana:
Seis huevos y uno más.
Un puñado de patatas fritas de bolsa remojadas en leche.
Una lata pequeña de guisantes (o judías verdes, o espárragos trigueros).
5 ó 6 champiñones cortados en láminas. (O una lata pequeña de champiñones)
Unos tacos de jamón serrano.
Un buen pedazo de chorizo.
Una lata pequeña de pimiento morrón (o del piquillo).
Un chorrito de aceite.
Poner las patatas en remojo en leche hasta que estén bien blandas y se parezcan a las confitadas de verdad.
En un bol cascar los seis huevos y batirlos con las varillas (como las patatas eran de bolsa, ni pizca de sal) y añadir las patatas, los guisantes y los pimientos cortados en tiras.
En la misma sartén que vayamos a utilizar para cuajar la tortilla, saltear los tacos de jamón, a continuación los champiñones y por último el chorizo, que iremos agregando al bol según vayan saliendo. Mezclar bien.
Retirar el exceso de grasa de la sartén y cuando esté bien caliente, echar la mezcla. Cuajar al gusto (y el gusto en mi casa es bien hecha).
Batir el séptimo huevo, echar por encima y dar la vuelta a la tortilla. Terminar de dorar por el otro lado.

Tortilla de estudiante:
Dos huevos por tortilla.
1/4 de cebolla.
1/2 pimiento verde.
1/2 pimiento rojo.
2 ó 3 champiñones.
2 cucharadas soperas de salsa de tomate.
Aceite de oliva y sal.
Cortar la cebolla y los pimientos en pedazos mas bien grandes y los champiñones en láminas y saltearlos a continuación en una sartén con un chorrito de aceite procurando que queden "al dente". Añadir la salsa de tomate y dar un hervor.
Batir los huevos.
En una sartén calentar una gota de aceite, lo suficiente para engrasar el fondo y en ella cuajar la tortilla. Cuando esté lista, poner en el centro el relleno y doblar la tortilla, primero de un lado y luego del otro dejando ver el relleno por los extremos.
Bon appetit.

sábado, 28 de julio de 2012

PULPO AL HORNO.


Curioso animal el que tiene la sangre azul, por ejemplo, el pulpo. Y no es porque pertenezca a la aristocracia, es porque tiene hemocianina en vez de hemoglobina. Así de sencillo.
Tiene también tres corazones el pulpo. Me lo imagino pintando en las tapias seis corazones ensartados en una flecha, como si fuera una brocheta, para publicar su amor por cualquier pulpita. Item más, utiliza una de sus patas (la tercera por la derecha) para copular, lo cual da lugar a unos cuantos chistes fáciles en los que no pretendo profundizar.
Pero lo más interesante de esta animalito es que se porta maravillosamente en las cazuelas y que no conozco a nadie a quien no le guste.
Antes, era poco frecuente en nuestras mesas porque su carne es muy dura y era preciso golpearlo o serenarlo durante varios días para que estuviese mínimamente comestible. Desde que se extendió la técnica de la congelación empezó a ser habitual en las cocinas domésticas trascendiendo de los chiringuitos y de los bares de los puertos de mar y, claro está, de los pulpeiros que venden este producto en las calles gallegas.
Hay cientos de formas de prepararlos a cual más rica, últimamente he comido en Portugal el pulpo a lagareiro (del que publiqué la receta) y el pulpo a la brasa, sabrosísimo.
Cada sitio tiene su forma personal de guisar el pulpo, una muy curiosa es el pulpo al horno (pop es forn) típico de la isla de Menorca. Yo he recogido la receta del blog de Celes "Sal y azúcar" y es uno de los platos más socorridos en los concurridos banquetes familiares de los fines de semana.
Necesitamos:
1 Kg. de pulpo congelado. (De lo contrario habrá que congelarlo para que enternezca).
1 Kg. de patatas.
pan rallado.
2 ó 3 dientes de ajo.
Unas cañas de perejil.
1 chorro de aceite de oliva.
1 vaso de leche.
Descongelamos el pulpo y lo cortamos en tacos.
Pelamos y cortamos en rodajas las patatas.
Mezclamos el pan rallado con el perejil y con los ajos muy picados y rebozamos los tacos de pulpo con esa mezcla.
En una fuente de horno colocamos una capa de patata y salamos, ponemos encima otra capa de pulpo y vamos alternando para acabar con una capa de patata.
Vertemos la leche por encima.
Habremos reservado un poco de la mezcla de pan rallado o nos habrá sobrado del reboce. Lo mezclamos con un buen chorro de aceite de oliva y cubrimos totalmente las patatas.
Lo introducimos en el horno precalentado a 200º durante dos horas aproximadamente. Si se hace con pulpo cocido con una hora será suficiente.
Recomiendo hacerlo para familias numerosas, para dos personas no queda bien y frío.... no está tan bueno.

miércoles, 25 de julio de 2012

LA BARBACOA.

Recuerdo en mi niñez, que en las casas todavía se cocinaba con carbón. En mi casa había una de aquellas "cocinas económicas" de hierro fundido y en las casas de mis abuelos, los infiernillos de carbón.
Todavía, hace relativamente poco tiempo, en el medio rural perduraba el "fuego perpetuo", tanto en invierno como en verano, hecho directamente en el suelo de la cocina debajo de una inmensa chimenea. En la casa en que viví a pensión en el pueblo mientras estuve soltero, lo había y todas las mañanas era el primer oficio del patrón, recoger las cenizas y avivar el fuego.
Siempre había en el rescoldo un puchero (el escalfador) con agua caliente dispuesta para hacer el café, lavarse o fregar la loza.
Allí estaban a mano el fuelle, el soplillo, las llares, las trébedes, el atizador, el cogedor y la badila y, colgado de la pared,  el calientacamas con su tapadera de cobre bien bruñido.
No faltaba a mano una parrilla para tostar una rebanada de pan para el desayuno, asar una moraga o unos pajarillos (Si, eso se hacía antes) o, si se terciaba unas sardinas de las que vendían por la calle unos forasteros que venían en una furgoneta.
Alguna noche, el patrón envolvía un pedazo de patatera -chorizo si los tiempos eran favorables- en papel de estraza que empapaba en vino de pitarra y que enterraba entre las cenizas calientes para que se asase lentamente. "Cachino patatera, chatino de vino. ¡Hombre!", decía.
Todo esto recordaba hace unos días mientras encendía la barbacoa portátil con vistas a celebrar nuestro XXXVII aniversario de boda. La familia reunida para cenar al fresquito de la noche, porque las barbacoas, como las bicicletas, son para el verano. Y por la noche, que a medio día hace mucho calor.
Con la manguera al lado para evitar cualquier incidente, los niños lejos y mucho cuidado al andar con fuego.
Encender el fuego es en sí toda una ceremonia. Me gusta que esté ya todo el mundo presente cuando empiezo y, aveces, reparto soplillos para la ayuda.
Acostumbro a recibir al personal con un refrescante coctail (Cascada cooler), que es nada más que sorbete de limón con ginger ale. Probad, está muy bueno. Los que declinan la oferta, cerveza o sangría que son las bebidas habituales además de los típicos refrescos para los niños y abstemios en general.
Presiden la mesa unos boles de ensalada y cuencos con alioli y especias (Piri-piri, cayena, mostaza...).
Esta vez el menú llevaba:
- La clásica panceta de cerdo.
- Unas salchichas.
- brochetas de pollo con salsa satay.
- Pinchitos morunos.
- Piña natural cortada en rodajas y mazorcas de maiz.
De postre habíamos preparado una macedonia de frutas frescas.
Reconozco que es una buena ración de trabajo, que empieza varios días antes: Hay que hacer la compra, preparar los adobos y las salsas, ensartar las brochetas..... Pero compensa.
¡Ah!. Nuestras sobrinas-nietas, nos prepararon un espectáculo. (Cosas de niños).

jueves, 5 de julio de 2012

VACACIONES DEL IMSERSO PARA TODOS II.



Ya os conté nuestras desventuras en el Algarve con el "Programa de Vacaciones para Mayores y para el Mantenimiento del Empleo en las Zonas Turísticas". También os decía que había presentado la correspondiente denuncia: Pues bien, parece que me han hecho caso y esta mañana he recibido en mi buzón de correos la carta que os adjunto.
Al menos, podremos decir que los escritos son leídos.
Que sepan, además, que estoy dispuesto a llevar este asunto hasta sus últimas consecuencias.
Muchas gracias por vuestra atención.



jueves, 21 de junio de 2012

ENSALADA VERANIEGA.

Hace apenas unas horas que entramos en el verano astronómico, que el meteorológico no se ha enterado.
Y todo esto nos pasa porque el eje de La Tierra tiene una anomalía, está inclinado algo más de 23º con respecto al plano de su órbita. Y agradeciéndoselo, porque de no ser así no estaríamos aquí.
Y el caso es que ha llegado de repente: A las 01:09 de esta mañana, ¡Zas! Era primavera y ya es verano. El verano más largo en muchos siglos, durará 93 días y 15 horas.
Y mucha caló.
Hoy no hemos llegado a los 30 grados, aunque los pronósticos nos profetizan un verano caluroso y seco.
En Extremadura a esta ensalada la llamamos "pisto", lo cual da pie a equívocos y malos entendidos poer lo que la podemos llamar "ensalada veraniega" y todos tan contentos.
Empezamos preparando la salsa con yogur tipo griego, la misma cantidad de aceite de oliva y batimos con las varillas hasta que tenga la consistencia de una mahonesa. Luego le podemos añadir unas hojas de albahaca muy picadas.
Cortamos  en rodajas los tomates, el pimiento y el pepino al que habremos quitado casi toda su piel y las vamos colocando en un plato o en una bandeja alternándolas y solapándolas como las escamas de un pez, vertemos un poco de la salsa por encima y el resto lo ponemos en una salsera aparte.
Le va una cervecita fresquita.

jueves, 14 de junio de 2012

ENSALADA DE MELÓN CON JAMÓN.

Si mi abuela nos hubiera visto, habría puesto el grito en el cielo. ¡Melón para cenar!
Por la mañana, oro -decía-. Por la tarde, plata. Por la noche...mata.
Ni caso.
La noche está templadita y nos apetece una ensalada de melón. La receta se la copio a Jaimie Oliver aunque le hago algunas modificaciones, la acompañamos de un vinho leve portugués y cenamos fuera.
Empiezo por preparar la vinagreta: Unas hojas de hierbabuena troceadas muy, muy finas. encima, una cucharada de vinagre de Jerez y unos granitos de sal, le voy añadiendo poco a poco el aceite de oliva mientras mezclo con las varillas.
Saco unas tajadas de melón, las separo de la parte dura y las troceo, mezclo con la vinagreta y dejo reposar unos minutos en el "frigo".
El jamón ibérico, lo siento, lo reservo para otros usos más nobles y, en este caso voy a utilizar unas lonchas de jamón serrano, mejor si están un poquito blandas. Las corto del tamaño de un bocado.
Pongo el melón en una ensaladera y encima voy colocando las lonchas de jamón y adorno con brote de hierbabuena.
Se ha levantado una pizca de aire y es conveniente recogerse.

martes, 12 de junio de 2012

GASTRONÓMADAS EN SALAMANCA.



Son las ocho y media de la mañana. En Cáceres hace un frío que hiela los huesos, ni me imagino cómo estará Salamanca, mi destino.
Ya hoy es un paseo. Hace apenas unos años, cuando mi hija estudiaba allí, el viaje llevaba no menos de cuatro horas y si recordamos aquellos tiempos del "Preu" -¡Dios santo! ¿Cuarenta y cinco años ya?- el viaje en tren duraba toda la noche.
Once grados marcaba el termómetro del coche al cruzar Vallejera y trece al llegar a la plaza de Santa Eulalia.
"A las once, en La Plaza" era el lema. Gastronómadas en Salamanca, el objetivo.
El mío era más simple y más emotivo: Iba a ponerle cara a una de las primeras seguidoras de mi blog, colaboradora imprescindible en mi "receta invitada" y expositora en "Comer con los ojos". Dolita del blog "Las recetas de mis amigas".
También, me enteré después, de que estaría Itzi Campos "Mi otra ella", cuya simpatía había despertado mi interés hace muchos días.
Por supuesto, Puntillo (La cocina de mi casa), mi primer saludo de todas las mañanas cuando me asomo al balcón de twitter a dar los buenosdías.
Y Rafa Prades, organizador del evento junto con Pozu, con el que tengo la suerte de tomar unas tapitas de vez en cuando peregrinando por la taperías de Cáceres.
Así que en la Plaza Mayor de Salamanca, debajo del reloj, a las once en punto de la mañana, nos encontramos dos docenas de gastronómadas o peregrinos transhumantes del buen yantar a cumplir con la trangresión ritual del pecado capital de la gula. Los dioses nos han de castigar por ello con dos centímetros más de cintura y a empezar la operación bikini desde cero otra vez.
Puestos a ello, que la cosa sea gorda (nunca mejor dicho).
Primera visita, al mercado. Paseo hasta el obrador en el que nos iban a dar la lección del día: Cómo hacer el hornazo de Salamanca si perder la compostura. ¿Sabéis que el hornazo está riquísimo si lo acompañamos de un buen cava?
Visita a las torres de La Clerecía excepto para vagos, lisiados y embarazadas.
Y a comer, que a eso hemos venido. Buen vino y mejor jamón de cerdo ibérico bien criado en las dehesas de Extremadura y curado en las sierras salmantinas como aperitivo de un "frugal refrigerio a base de sardinas marinadas, croquetas de cocido, el bichejo de siempre (como lo odio) con unos callos riquísimos, carrileras de ibérico y a Rafa se le olvidó que soy diabético y me quedé sin postre.
Paseo visita cultural por la ciudad y despedida.
Los supervivientes: Rafa, Ana Sánchez y su señor esposo, la otra Ana, David "El monaguillo" Mar Manuel, su señor esposo y este servidor seguimos al pie del cañón y continuamos tomando tapitas, entre las que había desde un refinado ceviche de gambas hasta un revuelto de farinato.
Terminamos en una terraza degustando unos Gin-tónics hasta que la lluvia nos invitóa a irnos a descansar.
Que ya sabemos que el secreto de la felicidad consiste en tranquilidad, buenos alimentos y muuuucho reposo.