miércoles, 15 de mayo de 2013

GARBANZOS CON GAMBONES AL AJILLO.

Hace unos años estuvieron de moda por estos pagos unos garbanzos con gambas al ajillo que servían en el restaurante de la piscina de un pueblo y cuyos anuncios podíamos oir en las emisoras de radio locales.
Cierto es que aquel verano hubo más comensales en el bar que bañistas en la piscina, tal fue el éxito del invento a pesar de los infernales calores de los veranos extremeños.
Tenía ya casi olvidado el guiso cuando me encuentro en el menú del barco unos garbanzos con langostinos que me hicieron rememorar aquellos veranos. Ni el guiso ni el sabor eran los mismos; pero me propuse recuperarlos en cuanto estuviese otra vez en casa y me ha faltado tiempo para poner manos a la obra.
Necesitamos:
Un tarro de garbanzos cocidos.
250 gr. de gambones.
3 ó 4 dientes de ajo.
1 guindilla.
1 cucharada rasa de pimentón.
4 cucharadas de aceite.
1 l. de caldo de verduras (o un fumet de pescado).
Pelar los gambones reservando las cabezas para otra ocasión. Pelar los ajos y cortarlos en láminas. Si la guindilla es fresca, cortarla en aros.
Poner el caldo a calentar en una olla o cazuela, cuando rompa a hervir, echar los garbanzos y bajar el fuego.
Mientras, en una sartén al fuego, echar el aceite, los ajos y la guindilla, dejar confitar a fuego muy bajo. Cuando empiecen a dorarse, sacarlos sobre un papel absorbente. Apartar la sartén del fuego para echar el pimentón, e inmediatamente los gambones. Acercar al fuego y dejar hacer un momento, no más de un minuto.
Verter sobre los garbanzos y guisar unos minutos más. Echar los ajos y la guindilla y rectificar de sal.

martes, 14 de mayo de 2013

DE ESTAMBUL A VENECIA. DÍA 3.

Hemos navegado 24 horas, hemos recorrido alrededor de 350 millas naúticas (unos 650 Kilómetros). Hemos atravesado el mar de Mármara y cruzado los Dardanelos para desembocar en el Egeo, pronto atracaremos en el puerto del Pireo.
Para entretener la mañana han organizado una visita a las cocinas del barco dirigidas por el chef y el maitre principal.
Las cocinas, junto a dos de los comedores, ocupan la casi totalidad de la cubierta nº 8. Son enormes y están hechas de acero inoxidable desde el suelo al techo. En ellas trabajan más de 100 personas y se elaboran unos 12.000 platos diarios.
Tras la visita, uno de los cocineros, tailandés, nos hace una demostración de esculturas con frutas y verduras. Un prodigio de imaginación y habilidad.
La tarde en Atenas. La guía es una griega formada en el Instituto Cervantes. Habla un castellano correctísimo con algunos giros en italiano y se llama Artemisa.
Es Jueves Santo para los ortodoxos y fiesta en toda Grecia. Hay vacaciones escolares y las calles están casi sin tráfico. El traslado es muy rápido.
Damos una vuelta por toda la ciudad, tenemos la oportunidad de ver el cambio de guardia frente al Palacio Real, vemos la catedral católica, la Plaza Syntagma y, lo que para mí ha sido la vista más emocionante, por lo inesperada, el Estadio Panatheinakos, el de todos los atenienses. En el que se celebraron los Juegos Olímpicos de la antigüedad y en que en nuestros días, se enciende cada cuatro años la Antorcha Olímpica.
Subimos a la Acrópolis. Está todo en obras, lleno de grúas y andamios, sacos de cemento y trocitos de piedra. Allí están los templos de Atenea Virgen (Athenea Partenós) y el más pequeño, morada de Poseidón, el del atrio de las Cariátides, el Erecteión.
En fin, todo lo que estudiamos en el Bachillerato al alcance de la mano. Nos advierten que las Cariátides que vemos son reproducciones y que las originales están en el nuevo Museo.
Hay 38 grados de temperatura y, según vamos bajando, nos dirigimos a los chiringuitos en busca de agua fría o de cerveza helada.
De allí, al Museo Nuevo de La Acrópolis. Pasamos delante de la embajada de España en Grecia y vemos la bandera en lo alto, el embajador está presente.
Tampoco decimos nada.
En el Museo vemos todos esos objetos que conocemos a través de los libros de historia. Allí están las Cariátides (solo 5, la que falta ya la vimos en el British Museum) que están en proceso de limpieza mediante rayos laser,  cuya evolución vemos  en tiempo real a través de monitores de vídeo. Algunas de las estatuas ya están acabadas y podemos apreciar su belleza tal y como las vieron los atenienses de hace 3.500 años.
Terminamos la visita a Atenas en un rincón de la Plaka, junto al monumento a Melina Mercoury tomando un buen café y un pedazo de baklava imposible de terminar.
A las 9:00, zarpamos camino de Santorini.

domingo, 12 de mayo de 2013

DE ESTAMBUL A VENECIA. DÍA 2.

Estamos convocados a las 7:45 (6:45 en la península) para empezar la primera excursión. Nosotros  hemos elegido la de las visitas a la Mezquita Azul, Santa Sofía (Hagia Sophia) y el Gran Bazar.
Nos tienen esperando en el teatro del barco, con capacidad para 1.500 personas, hasta las 8:30 sin dar ninguna explicación. La gente está impaciente. Incluso se empiezan a oír gritos no muy agradables y corren todo tipo de rumores entre los viajeros.
La explicación es bien sencilla. Es día 1 de Mayo y hay convocadas decenas de manifestaciones por todo Estambul. La policía ha cortado todos los puentes de Bósforo y el Cuerno de Oro por lo que las tres partes de la ciudad (la parte asiática y las dos europeas, antigua y moderna) están aisladas unas de otras. 
Parece que han autorizado que nuestro traslado se lleve a cabo en lanchas, aunque ese servicio también está cerrado al público.
Hay que andar un buen rato desde el muelle de los cruceros hasta el de las lanchas. Ya hemos perdido más de una hora y el traslado por mar es más lento que en los autocares.
No hay ni un solo vehículo circulando por la avenida que anoche estaba atascada de tráfico: ni coches, ni autocares, ni tranvías. Nada.
Oímos los pitos y tambores de los manifestantes, aunque solo hemos llegado a ver un pequeño grupo de unas cincuenta personas con los que nos cruzamos sin mayores incidentes.
En el crucero viajan con nosotros dos grupos de estudiantes en su viaje de Fin de Carrera y una de las chicas nos contará después que han pasado auténtico miedo, ya que los antidisturbios han llegado a apuntarles con sus metralletas entre nubes de gases lacrimógenos. Sin embargo nosotros no hemos tenido, ya digo, ningún problema.
La lancha nos lleva hasta la parte vieja de la ciudad y desde allí vamos en autocares hasta la Plaza de las Mezquitas.
Entramos en la Mezquita Azul. La visita hemos de hacerla descalzos y las mujeres, además, con la cabeza cubierta.
Es de una belleza deslumbrante. Se la llama Azul porque sus paredes están cubiertas por azulejos que, en su mayoría, representan tulipanes, el símbolo de la ciudad.
Es la única que tiene 6 minaretes por ser la mezquita del sultán.
Frente a ella se encuentra Hagia Sophia. La basílica de la Santa Sabiduría. Primero basílica ortodoxa, luego, mezquita y ahora museo.
Construída por primera vez en el S. IV, fue destruída en dos ocasiones y tras la tercera reconstrucción, (que solo duró 5 años ya que se emplearon materiales quitados a otras construcciones, como el templo de Artemisa) la cúpula se cayó en un terremoto.
La actual data del S. VI y la cúpula, que mide 33.5 m. de diámetro y casi 56 m. de altura, se atribuye a Isidoro el Joven.
Absolutamente emocionante.
Aunque estaba previsto visitar también el Museo, las pérdidas de tiempo anteriores lo impidieron y la visita al Gran Bazar se quedó reducida a 15 minutos. Estamos tan cansados, que renunciamos a la visita y nos sentamos en una terraza a tomar una cerveza.
Todavía nos queda una sorpresa. Antes de zarpar es obligatorio hacer un simulacro de emergencia y allí nos tienes a más de 1500 personas con los chalecos salvavida puestos, corriendo por los pasillos hasta el punto de encuentro, como en una fiesta de carnaval con disfraz único.
Tras el paripé suenan las sirenas. El barco zarpa, empieza nuestro viaje.

sábado, 11 de mayo de 2013

DE ESTAMBUL A VENECIA. DÍA 1.

El despertador suena a las cuatro de la mañana.
Hace ya mucho tiempo que se lo tenía prometido y esta era una buena ocasión para cumplir mi promesa. Nos vamos de crucero.
Las maletas están hechas, revisadas y vuelta a revisar. Toda la documentación en orden, que no se puede olvidar nada.
Primer tramo hasta el aeropuerto de Barajas donde cogeremos el avión que nos llevará hasta Estambul, lugar de partida del crucero.
Primer inconveniente. Hay una avería en el mostrador de facturación y las labores empiezan con una hora y media de retraso. No tendremos tiempo para tomar nada antes del embarque.
Son cuatro horas de vuelo, la recogida de maletas, los trámites de aduana y control... y otra hora más de traslado hasta el barco, que el aeropuerto está en el lado asiático de la ciudad y a esta hora el atasco es monumental.
El traslado lo hacemos en autocares y tenemos ocasión de ver la zona moderna de esta cuidad de casi quince millones de habitantes llena de mezquitas, a veces una al lado de otra, con sus inconfundibles minaretes. Los nuevos edificios son rascacielos de una gran belleza y personalidad. Toda la ciudad está llena de banderas rojas con la estrella y la media luna y, por todas partes, desde los jardines, hasta los tranvías, referencias a su candidatura a los juegos olímpicos de 2020.
Todavía nos quedan los trámites de recepción y enterarnos un poco de cómo es la vida a bordo. Parecerá una tontería; pero los de tierra adentro, nos mareamos en los botes de Retiro.
Tras la cena salimos a dar un paseo. Tenemos la intención de visitar la Torre Gálata desde la que se divisa toda la ciudad y está cercana al puerto. Suenan las voces de los moecines llamando a la oración.
El mapa que nos han dado es malísimo. Además no hay ningún tipo de indicación y por aquellas calles tan estrechas hemos dejado de ver la torre y estamos despistados. Preguntamos a una pareja y nos dicen que nos busquemos un taxi. Lo interpretamos como un aviso de zona no muy recomendable y nos damos la vuelta.
Segundo problema. No tenemos moneda local y aunque para los pagos grandes aceptan euros, los pequeños, como tomar un taxi, hay que abonarlos en liras turcas. Si alguna vez vais por allí, no olvidéis echar un puñado de moneda local para los primeros gastos.
Nos quedamos sin ver la torre. ¡Qué le vamos a hacer! Otra vez será.
El regreso lo hacemos por la zona de "la movida". Aquello está lleno de gente tomando café y fumando las narguilés o pipas de agua sentados en las terrazas. Hay muchos puestos callejeros con diversos productos, sobre todo dulces, y muchos también con braseros para alimentar las narguilés.
Cada entrada y salida la tenemos que hacer a través de la aduana, presentando la documentación y pasando los bolsos por el escáner.
El barco no zarpa hasta mañana y hay que madrugar. Estamos citados a las 7:45 para la visita guiada por la ciudad.

viernes, 10 de mayo de 2013

MOJO DE HABAS.

Parece que las aguas vuelven a sus cauces y que ahora tendré más tiempo para dedicar a mi abandonado bló.
Es tiempo de habas. Este año han venido muy, muy retrasadas por las aguas de marzo. También es cierto que no les he visto mi un solo pulgón, ni una mancha este año. Tengo en el huerto unas habas estupendas.
Lo que me he perdido han sido las primeras de la temporada por motivos del viaje (mañana empezaré a contarlo) y nos hemos quedado sin los "peixinhos de horta".
Sin embargo, aún no han empezado a granar y he podido prepara un exquisito mojo de habas al estilo de la abuela, con su cañita de cilantro -culantro, lo llamaba ella-, un plato muy típico de estas tierras.
Necesitamos:
1/2 Kg. de habas tiernas.
una chalota. O media cebolla pequeña.
Un diente de ajo.
cuatro cucharadas de aceite de oliva.
Una cucharadita rasa de pimentón.
1/2 litro de caldo de verduras (o agua, como lo hacía mi abuela).
Una caña de cilantro.
Cortamos las habas en trozos de unos 5 cm. y lavamos bajo el grifo de agua fría. Dejamos escurrir.
Mientras, cortamos la chalota bien fina, lo mismo que el ajo.
En una cacerola ponemos en aceite y echamos la cebolla y el ajo, damos unas vueltas hasta que quede transparente. Echamos las habas y damos vueltas hasta que adquieran un color verde esmeralda brillante.
Apartamos de fuego y agregamos el pimentón. Apagamos con el caldo y ponemos a cocer hasta que estén blandas.
Picamos el cilantro y lo añadimos al guiso en los últimos minutos. Ahora es el momento de añadir sal hasta alcanzar el punto.
Servir inmediatamente .

domingo, 28 de abril de 2013

PROGRAMA X (19/04/2013)

youtu.be/l3UVrqiN3y8?a
Programa dedicado a la patatera y también hablamos del secreto ibérico.

PROGRAMA IX (12/04/2013)

http://www.youtube.com/watch?v=bqgoW-LEz9E&feature=youtu.be
Este programa está dedicado a la criadilla de tierra y fue emitido durante la feria "Extregusta 2013"