miércoles, 6 de marzo de 2013

CRÓNICAS DESDE INGLATERRA XV: EL ROSBIF (RECETA)

Quedábamos en que os daría la receta para hacer el “sunday lunch” al más puro estilo inglés.

Vayamos por partes:

Elegir en la carnicería un pedazo de dos kilos de lomo alto de vacuno, añojo o más, que la ternera no sabe a nada, limpio de huesos, vervios y tendones aunque conservando su grasa.
Pedir al carnicero que lo bride para que mantenga una buena forma durante el proceso.

Salarlo por todos los sitios y sellarlo en una sartén con un poco de aceite (los ingleses realizan esta operación en la misma bandeja de han de llevar al horno)

Con el horno precalentado a 210ºC, introducir la pieza y tenerla así 15 min. rebajando entonces, la temperatura a 170ºC y asarlo durante una hora.

En algunos sitios os dirán que el tiempo total es de 20min. por cada medio kilo de carne. En todo caso, el punto dependerá del tipo de horno y de las dimensiones de la pieza. Como en todo, la experiencia será que nos enseñe.

Es conveniente dejar reposar la carne alrededor de media hora antes de cortarla en filetes finos.

Para hacer el yorkshire pudding necesitamos

150 g de harina.

150 ml de leche.

2 huevos .

sal y pimienta.

Un chorro de aceite.

En un bol se mezclan todos los ingredientes hasta conseguir una pasta homogénea. En unos moldes de los de hacer flanes, se echa un poco de aceite y se introducen en el horno a 170ºC hasta que estén calientes, entonces se les echa la masa hasta la mitad y se vuelven a meter al horno. Tardarán alrededor de media hora en estar listos.

La salsa -gravy- debería elaborarse a partir de los jugos resultantes de la cocción. Ya os dije que venden unos sobrecitos con un producto al que solo hay que añadir agua y calentar.

Mi receta (Yo lo llamo falso gravy) es la que sigue.

½ l. de caldo (pollo, carne, jamón, cocido....)

½ l. de vino blanco (Suelo usar fino de Moriles-Montilla)

1 cucharada de espesante.

Cocer en un cazo hasta reducir a la mitad de volumen. Añadir el espesante siguiendo fielmente las instrucciones del fabricante.

Algunas veces le añado una cucharadita de concentrado de carne.

La guarnición:

Se usan patatas del tamaño de huevos de paloma (Unos tres dedos de diámetro), si son mayores, trocear de ese tamaño. Ponerlas en una fuente de horno y engrasarlas discretamente con grasa de oca (La manteca de cerdo ibérico es un buen sustituto, o aceite de oliva), salarlas y meterlas en el horno a 200ºC durante 40 min.

Las chirivías se pelam y se cortan en bastoncillos del tamaño aproximado del dedo pulgar se utiliza la misma técnica que con las patatas pero solo 10 min.

Se pelan las zanahorias y se cortan en rodajas. Se pueden hacer al horno o saltear en una sartén con la grasa de oca y un pellizco de orégano, romero, y salvia.

Luego, que cada cual lo haga como guste en su casa.

Van dos ejemplos de servir el rosbif:
Con un pastel de espinacas y pasta.

Con guarnición variada.


lunes, 4 de marzo de 2013

MODERACIÓN DE COMENTARIOS.

Es tal la cantidad de comentarios no deseados (Spam) que estoy recibiendo en los últimos tiempos que no he tenido más remedio que habilitar la moderación de comentarios.
Mil perdones; pero es que solo esta mañana tenía 31 spam.

domingo, 3 de marzo de 2013

CRÓNICAS DESDE INGLATERRA XIV: ELROSBIF.

De nuevo en Inglaterra, como todos los años por estas fechas.
Siguen por ahí diciendo que los ingleses comen mal o que no saben comer y eso, repito, no es cierto.
Tienen hábitos de comida muy diferentes a los nuestros, adaptados a su modo de vida y al clima.
Ya lo he dicho también, los ingleses son jardineros, no cocineros; a lo que habría que añadir, como siempre, la falta de tiempo.
Comen, por ello, con frecuencia fuera de casa y es tradicional salir los domingos a disfrutar de su “sunday lunch” al Carvery o al pub más cercano donde lo preparen.
El rosbif es sin duda el plato rey de la gastronomía inglesa. Se trata de una pieza de carne de vacuno, normalmente lomo alto que tiene una capa de grasa que lo hace más jugoso, aunque se puede hacer con aguja o con babilla siempre que la pieza supere el kilo y medio de peso (lo aconsejable son 2 Kg.).
El rosbif tiene que estar poco hecho. Hay discrepancias en los criterios a aplicar sobre esta tema, lo que para unos es “poco hecho”, otros lo considerarán como “crudo” o “casi crudo”. Lo que para otros es “su punto” para unos es “ruina total”. Considero que lo primero tiene solución. Cuando lo hago en casa, dejo la plancha a mano y si alguien se queja... vuelta y vuelta y solucionado.
Su acompañamiento imprescindible es el Yorkshire pudding, algo que a mí me recuerda ligeramente a un churro salvando las lógicas diferencias.
Lleva también verduras. Chirivías, patatas y zanahorias cocinadas al horno, guisantes cocidos y unos arbolitos de coliflor hervidos y gratinados con una especie de bechamel de queso. Aparte, dependiendo de los sitios, hay variedad de acompañamientos diferentes entre los que se encuentra el bread sauce o salsa de pan.
El complemento indispensable es el gravy, una salsa ligeramente espesa, marrón oscura, hecha a partir de los jugos de la cocción. Dicen las malas lenguas que venden un preparado en polvo al que solo hay que agregarle agua y calentarlo. Estoy convencido de que son calumnias.
Otras salsas son la mostaza, salsa de menta, confitura de grosella..
Todas estas cosas sabiamente administradas, constituyen una delicia que todos deberíamos probar alguna vez en la vida. Yo la disfruto todas las semanas el tiempo que paso en Inglaterra.
Una de las cosas que hay que tener presente es el punto de maduración de las carnes que hay en esta país. Cuando vas a comprar tu pieza de carne, lleva una etiqueta en la que consta el tiempo que ha estado en las cámaras, nunca inferior a las tres semanas.
Lástima que en España la carne que lleva más de dos o tres días en las estanterías es ya sospechosa, lo que me obliga a encargar mis pedidos con tres semanas de antelación.
Menos mal que ya vamos aprendiendo.
En los próximos días pondré la receta.

miércoles, 27 de febrero de 2013

PECHUGAS DE POLLO A LA PIZZAIOLA.

No voy a justificarme. ¿Pá qué? O publico hoy o se me va el mes sin decir ni pío.
Así que, ahí va, receta a palo seco.
Se llama "pechugas de pollo al´la pizzaiola". Y para hacerla vamos a necesitar:
1 Kg. de pechugas de pollo cortadas en filetes.
1 cucharada sopera de orégano.
Queso rallado.
Salsa de tomate.
1/2 kilo de tomate.
1/4 de cebolla.
1/2 Pimiento rojo.
1 diente de ajo.
3 cucharadas de aceite de oliva.
Un toque de cayena, sal.
Pelar y despepitar el tomate. Cortar el resto de los ingredientes de la salsa y preparar con ellos una tomatada.
En una sartén amplia y plana y que disponga de tapadera (imprescindible la tapadera), con una gota de aceite, ir haciendo los filetes de pechuga por tandas hasta que estén dorados.
Tienen que estar en su punto ya que no se van a cocinar más.
Colocarlos en la sartén de modo que solo ocupen una capa aunque haya que solaparlos ligeramente. Tienen que estar muy calientes. Verter por encima, cubriéndolos, la salsa de tomate. Esparcir el orégano y cubrir a continuación, con el queso rallado. Apagar el fuego, tapar y dejar que el queso se funda con el calor residual.
Es una receta que se hace en pocos minutos y el resultado es espectacular.

viernes, 22 de febrero de 2013

PROGRAMA VI. (22/02/13)

El programa de hoy en SER Cáceres.
Dedicado hoy a la soja.
http://www.youtube.com/watch?v=fMikR8udR3A

jueves, 14 de febrero de 2013

BUÑUELOS DE ORTIGA.

Digo y mantengo que la cocina española tiene tres procedencias. A saber: El palacio, el convento y el chozo.
Del primero procede el lujo, la ostentación, el dispendio... el banquete.
El tercero es el origen de la comida pastoril, del gazpacho, del potaje, del frite y de la caldereta. De la "cuchará y paso atrás". De comer, navaja en ristre, usando un mendrugo como plato, pedazo de tocino adobado, buen embutido o un queso bien curado.
Y es el segundo, el convento, el que ha dado lugar a la cocina que disfrutamos actualmente. No a la cocina del restaurante de moda, sino a la doméstica, a la nuestra, a la cotidiana. A la hecha a fuego lento, en la cazuela desportillada por los años, al puchero que conserva el regusto de todos los guisos.
Es el que ha dado lugar a la cocina culta, la elaborada, la que se encuentra en lo más alto del arte culinario.
Tenemos en Extremadura tres espejos en que mirarnos, son los conventos de Yuste y de Guadalupe de los Jerónimos y el de Alcántara, de los Benedictinos.
De la cocina del de Yuste fue principal beneficiado el Emperador Carlos, el más glotón de cuantos monarcas haya tenido este país.
Dicen las malas lenguas que el recetario de Alcántara fue sustraído por el general Junot durante la Guerra de la Independencia, para dárselo como regalo a su esposa, la Duquesa de Abrantes, y que la sofisticación de la cocina francesa tiene su origen en ese recetario.
La cosa es poco creíble. Lo más probable es que dichos documentos fuesen utilizados para atacar los fusiles de avancarga que portaban los soldados franceses.
Lo que no tiene discusión es que en dicho recetario estaban los "consumidos" o "consumados" de gallina, que utilizaban mantequilla (en vez de manteca de cerdo), para cocinar y que producían unos exquisitos hígados de oca o de pato sin sobealimentación de las aves (dicho sea de paso).
Conocían y utilizaban la trufa y otras muchas exquisiteces siendo la cumbre de esta cocina los famosos faisanes y las perdices a la moda de Alcántara.
Del monasterio de Guadalupe, sabemos que tenía una hospedería al mando de la que se encontraba el hermano cocinero y que había de dar sustento a los miles de peregrinos que por allí pasaban y a toda la población de la comarca que dependía de este monasterio.
Del recetario de Guadalupe saco este platillo que tiene tanto de humilde como de espectacular. Son los buñuelos de ortigas.
Voy a transcribir la receta literalmente, como consta en el recetario.
2 Kg. de ortigas.
100 g. de harina.
4 huevos.
4 dientes de ajo.
4 cucharadas de nata líquida.
1/3 l.  de cerveza. (Es una exageración. Con un chorro es suficiente).
pimienta blanca molida, nuez moscada, perejil, agua y sal.
Aceite de oliva para freir.
PREPARACIÓN
Se limpian las ortigas y se pasan por agua fría. A continuación se escaldan en agua con sal, de deshojan y se hacen bolitas pequeñas.
Aparte se hace una masa de Orly con los huevos, la harina, la cerveza, la nata líquida, el aceite, la sal, la pimienta molida, la nuez moscada, los ajos y el perejil machacados.
Se introducen en ella las bolas de ortiga, procurando que queden bien envueltas y se frien en abundante aceite.
Nota: Estos buñuelos se sirven como entrada o aperitivo y son un excelente ejemplo de aprovechamiento de productos silvestres.
Supongo que tienen que ir estupendamente como repápalos salados en alguna sopa y tengo que prepararlos en escabeche, a ver qué tal.

viernes, 8 de febrero de 2013

PROGRAMA IV (8/2/13). ENSALADAS.

Gastronomía en Hoy por hoy Cáceres. Programa nº 4 (8/2/13) dedicado a las ensaladas.
http://goo.gl/5TD3g