Hace veinte años, nadie había oído hablar de él. Ahora consta entre los mejores productos para gourmets. Es el jamón de pato, una auténtica exquisitez.
Fuente de proteínas y de colesteroles; por lo que hay que consumirlo con prudencia, sin tener por ello que prescindir de darse un homenaje alguna vez en la vida.
Aunque me habían dado la receta para hacerlo en casa hace ya algún tiempo, no me había atrevido a hacerlo. Es muy sencillo y da un resultado estupendo.
No os lo perdáis.

Necesitamos solamente:
Un magret (pechuga) de pato
1/2 Kg. de sal gorda.
Pimienta recien molida.
Un paño.
Limpiar la pechuga quitándole los posibles restos de plumas. Por la parte carnosa echarle pimienta negra molida y, si se quiere, alguna hierba aromática (yo no le puse).
En un recipiente adecuado, se pone un lecho de sal, se coloca encima el pato y se cubre con el resto de sal. Se mantiene ahí entre 12 y 24 horas, pasadas las cuales se saca, se lava con agua y se seca muy bien con un paño. Se envuelve en un paño seco y se coloca en la zona menos fría del frigorífico durante 5 ó 6 semanas. Pasado ese tiempo se corta lo que se vaya a consumir, en lonchas finísimas a mano o con un cortafiambres.
Da muchísimo de sí. La pieza sobrante se guarda envuelta en papel de aluminio.
Se puede comer así o en ensaladas.
Con melón está exquisito.


