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viernes, 18 de mayo de 2012

CARPACCIO DE LANGOSTINOS.

Ando redactando las crónicas del peor viaje de nuestras vidas.
Mientras tanto -esto pretende ser un blog de gastronomía- voy a ver si os sugiero una recetita única para una buena tapa. Ya la dejé asomar en Facebook hace un par de meses con la promesa de su publicación en el blog.
Lo titulo "carpaccio", aunque sería más preciso llamarlo "cebiche" por tratarse de un marisco y por utilizar el ácido de los cítricos para el marinado. En todo caso se trata de una simple tapa y no de un plato de fondo.
Se están extendiendo las alergias por el anisakis, por lo que recomiendo congelar cualquier pescado o marisco que se pretenda comer crudo. En este caso el consejo sobra, ya que los langostinos eran congelados (y traídos de Portugal). Dicen.... que es debido a la moda de la cocina japonesa, aunque nuestra tradición de los boquerones en vinagre o las ostras crudas, o las conchas finas.... no son del todo ajenas a este problema. Y me fastidia, porque yo disfruto con ellas.
Bueno; pues esta es una de esas tapas que tardan más tiempo en ser elaboradas que en consumirse, y merecen la pena:
Descongelar los langostinos lentamente durante toda la noche. Deben ser langostinos grandes, hermosos. Quitarles la cáscara, la cabeza y la tripa.
Con un cuchillo bien afilado hacer láminas lo más finas posible.
Cubrir con jugo de lima y dejar reposar diez minutos o hasta que el tono transparente habitual, se torne blanco y el exterior tome reflejos anaranjados. (Vamos, cuando estén "cocidos")
Secar con papel de cocina o con un paño e ir colocando los filetitos en un plato o en una bandeja, regar con un chorrito de aceite de oliva, un poquito de vinagre de Módena y un cebollino muy picado.
Unas escamas de sal Maldón y listo para comer.
Se trata de disfrutar de otro sabor y otra textura; pero con el regusto de los langostinos de siempre.
No os los perdáis.

martes, 1 de septiembre de 2009

SOLO PARA MUY ATREVIDOS. CARPACCIO DE SECRETO DE CERDO IBÉRICO

Hay mucha gente a la que no gusta la carne cruda o poco hecha. Pocos se atreven con un carpaccio y menos aún si la carne no es ternera.
La simple propuesta de que sea cerdo y además la parte que más grasa contiene, echa para atrás al más pintado, por eso digo que "sólo para muy atrevidos".
El secreto es un subproducto de las salas de despiece al que un nombre rimbombante le da cierto prestigio; pero se trata simplemente del músculo que cubre el lomo alto y que se quita con la finalidad de que los embuchados queden perfectamente cilíndricos.
Atreveos, osad probarlo, está exquisito.

Necesitamos:
Un trozo de secreto de cerdo ibérico. (No sé cómo quedará con cerdo blanco).
Sal Maldon
Acceto balsámico.
Verduras varias: Lechuga, canónigos, zanahoria en tiras, apio, rabanitos, cebolla, etc...
Quitarle la mayor cantidad posible de grasa al secreto y colocarlo sobre una plancha calentada al máximo durante 30 segundos, darle la vuelta y hacerla 30 segundos por el otro lado, sacarla y dejarla enfriar. (En la receta original, la metían en agua con hielo; pero me parece exagerado.) (Sí, confieso, la receta no es mía. Todavía no llego a tanto).
Envolver el papel film y guardar en el frigorífico hasta el día siguiente.
Desenvolver y limpiar el exceso de grasa que se habrá solidificado alrededor. Colocar la pieza en una tabla de cortar y, con un cuchillo muy afilado, cortar en láminas muy finas.
Colocar en un plato y ponerle por encima unas escamas de sal Maldon (Recordad que antes no las habíamos salado), unas gotas de acceto balsámico y adornar con las verduras.
Repetiréis.