Este año el honor le ha correspondido a Burgos, el pasado 2012 fué Logroño y ya se perfila Córdoba como sede para el año que viene.
Los días pasados hemos podido disfrutar de la hospitalidad y encanto burgaleses, de sus lugares más emblemáticos, sus monumento y, por supuesto, de su gastronomía.
Por lo que hemos podido comprobar a lo largo de los cinco días que hemos estado allí, Burgos se ha empleado a fondo en el empeño, y lo ha hecho con tanto acierto que están notando una afluencia extraordinaria de turismo.
Y es que el turismo gastronómico está de moda.
Ya no bastan las playas o las piedras, el turista ahora acude buscando la buena mesa y los buenos caldos. Una cuidada cocina y unos precios asequibles hacen el resto.
Burgos, ya digo, se ha volcado. Una aplicación para teléfonos móviles informa de todos los datos de interés: Bares, restaurantes, menús, tapas... hasta la cartelera cinematográfica y otros detalles, como la distancia a la que se encuentra el establecimiento que consultas.
Cada local tiene una "tapa estrella", suya y solo suya y una carta más o menos abundante. Otros mantienen sus especialidades de siempre y la morcilla de Burgos está presente en todos ellos.
La tradicional olla podrida, los platos de caza (perdiz, codorniz, pichón..), los asados en el horno de leña (el lechazo, el cabrito, el lechón), los escabeches, las alubias rojas de Ibeas... Todo un mundo, en fin, de sabores regados casi siempre por los vinos de la Ribera del Duero.
Burgos siempre merece una visita y esta puede ser una buena oportunidad de hacerla. En todo caso, si pasáis por allí cerca, no os importe hacer un alto. No lo vais a lamentar.



