Mostrando entradas con la etiqueta cocido. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta cocido. Mostrar todas las entradas

martes, 8 de diciembre de 2009

COCIDITO CACEREÑO

¿Me habrá mirado un bizco?.
Todas las aventuras que corrimos en Inglaterra no son nada con lo que me encontré a la vuelta.
La chimenea atascada, el ordenador estropeado, tanto que he tenido que comprar uno nuevo, habiendo perdido, además mucha información (agenda, contactos, favoritos de internet....). Menos mal que los archivos (fotos, documentos, escritos, etc.) estaban a buen recaudo. Mary Paz se ha quedado sin móvil, se le ha muerto, sin más. Ella no ha perdido ninguna información porque es de esos que tienen dos tarjetas de memoria.
Y llegó el día de ayer. Lunes y puente.
Habíamos encargado tres cochinillos ibéricos para hacerlos en mi horno de leña portugués. Veinte comensales - palabra de honor- para celebrar los cumpleaños de tres de los miembros de esta familia, que, aunque no los cumplen el mismo día, si se llevan pocos días entre unos y otros. Dos son Escorpiones y uno Arquero y cada uno ha pagado el cochinillo correspondiente.
No os los vais a creer. Cuando fuimos a recoger el encargo... ¡¡¡¡¡¡LOS COCHINILLOS ESTABAN CONGELADOS!!!!!, los muy cerdos.
¿Qué hacer cuando dentro de un rato se van a presentar los invitados y no tienes NADA que ponerles?. Yo no tenía nada que ver en el asunto. Mi cumpleaños no era, desde luego, que uno en su modestia es Virgen y eso cae por agosto. Mi único compromiso es el del guisoteo que, por lo visto no se me da mal.
Los cochinillos han ido a parar al arcón en espera de mejor ocasión.
Y aquí está el tío Valentín al quite. Lo único que estaba claro era que había suficiente pan, ya me había ocupado de comprarlo por la mañana bien temprano. Noooooo, no es lo que estáis pensando: Eso de los milagros no se me ha dado bien nunca (Mira que sois brutos). Pero hombre precavido vale por mil (o eran sólo dos..., en fin), y en esta casa, en cuanto llega el otoño, y con él la bendita costumbre del cocido semanal, un servidor pone a remojo 4 ó 5 kilos de garbanzos usando un cubo para ello, luego los pongo en bolsas de esas de "zip" en paquetes de 200 ó 300 gramos y los congelo. Además también tengo preparados paquetes con los "principios" (carnes, huesos, tocinos, chorizos....) con las dosis precisas.
Vacié el arcón. Cuatro kilos de garbanzos ya remojados y seis bolsas de principios, además de algún choricillo y morcillitas de la despensa. La cochera de Dionisio, sacados los vehículos, hizo de cocina, mi puchero de veinticinco litros y el quemador de butano para paellas, tres horitas de cocción y nadie se acordó de que el menú era cochinillo asado al horno de leña.
Cocidito cacereño, como dios manda.
Tiene como peculiaridades que lleva calabaza, en algunos sitios también judías verdes, la sopa se hace con arroz y que los garbanzos se toman con un picadillo de tomate y cebolla al que yo le añado pepino y pimiento.
Los secretos de un buen cocido son:
Espumar el caldo.
Poner un pedazo de tocino añejo, rancio.
Echar los garbanzos sobre el agua hirviendo. Si es necesario agregar más agua durante la cocción, que esté hirviendo.
Que los garbanzos "bailen", es decir que suban uno a uno lentamente por el centro de la olla y caigan por las paredes en una cocción muy lenta. Dos horas y media como mínimo.
Es un cocido de cuatro vuelcos, que así es como se llaman los platos que se obtienen: Sopa, garbanzos, verduras y principios (pringue en Extremadura y pringá en Andalucía). Este último plato, del que Quevedo cantó su ausencia en El Buscón, antiguamente solo se comía en días de "campanas gordas", según relata Publio Hurtado, añadiendo que familia que abusaba de su consumo, estaba condenada a la ruina.

Venga, ahí va la receta. (Para cuatro comensales).

600 gr. de garbanzos remojados.

150 gr. de jarrete de ternera.

1 hueso de rodilla de ternera.

1 trozo de hueso de jamón ibérico.

250 gr. de panceta de cerdo ibérico

150 gr. de tocino fresco.

1/4 de gallina.

1 pedacito de tocino añejo (del tamaño de un dado de parchís).

4 pedazos de chorizo ibérico de guisar.

4 pedazos de morcilla (De cerdo ibérico).

1/2 repollo.

2 patatas medianas.

200 gr. de calabaza.

1 tomate hermoso.

1/2 pimiento verde.

1/2 pepino.

Un poco de cebolla o cebolleta.

Un manojo de presta (hierbabuena).

2.5 l. de agua. (Va a necesitar más).

Un puñado de arroz para la sopa. Sal.

Ponemos el agua a hervir, cuando lo haga añadimos las carnes y ponemos la sal al gusto. Vamos quitando toda la espuma que hagan las carnes, cuando deje de salir espuma, echamos los garbanzos y dejamos que vayan cociendo "bailando" a fuego muy suave durante dos horas o algo más. Añadir agua hirviendo según lo vaya necesitando.

Aparte cocer los chorizos y las morcillas hasta que estén en su punto. Retirar y reservar. En ese agua, hervir las patatas, después la calabaza y por último el repollo.

Preparar aparte el picadillo con el tomate, la cebolla, el pepino y el pimiento. Aderezar con sal y aceite de oliva.

Sacar parte del caldo para hacer el arroz. En el momento de servir se le añade el resto junto con la hierbabuena.

En el último momento se le echan el chorizo y la morcilla para que se calienten.

Se sirve primero la sopa de arroz con la hierbabuena. A continuación los garbanzos con el picadillo por encima. Después las verduras con un hilillo de aceite de oliva y por último la pringue.

Un buen vino tinto es el mejor acompañamiento.

¿A alguien le apetece un postre?.

Y que siempre tiene que sobrar una muestra.....!!!

jueves, 26 de febrero de 2009

SOPA DE COCIDO TOSTADA

Entre mis libros de cocina tiene un sitio de honor “El Practicón” de Ángel Muro, en la vigesimosexta edición, de 1913.
Dice ser “tratado completo de cocina al alcance de todos y aprovechamiento de sobras”.
Esta edición, aumentada, tiene un apéndice que habla del cocido ó puchero (sic).
Dice:
“En general, en las casas de España, se pone todos los días puchero, aunque en algunas solo se haga el condimento, dos ó tres veces por semana. En este caso, y por la costumbre que tenemos, de comer de preferencia las sopas hechas con caldo, el puchero ha de ser copioso, con objeto de que sobre para uno ó más días………”


Será por eso, o por atavismo, que del cocido siempre hay sobras.
Aunque ya no hay cocido a diario (Hasta hace poco en el medio rural, seguía habiéndolo y es probable que aún quede esa costumbre en algunas familias), no conozco a nadie que no lo prepare al menos una o dos veces al mes. ¿Los lunes?.
E, invariablemente, sobra. Una pizca; pero sobra. ¿Qué hacer con ellas?. Esta vez me he decidido por una “sopa de cocido tostada”.
Sobraron del último cocido como tres tazas de caldo, un cazo de garbanzos, algo de verdura y trocitos sueltos de jarrete de ternera, chorizo, morcilla, gallina y tocino (también llamados principios).
Se pican finitos los principios (Trozos de carne). En una fuente de horno se colocan los garbanzos, la carne y las verduras procurando que queden homogéneos. Se hacen las sopas (rebanadas de pan muy finas y que quedan estupendas en el cortafiambres) y se colocan solapadas encima a modo de las escamas de un pez. Se echa por encima el caldo procurando que empape todo el pan. Se mete en el horno suave para que se caliente y se remata con un golpe fuerte de grill para que se dore. Al estar empapados no hay riesgo de que se queme.


Esta forma de presentar el cocido nos la pusieron como tapa en una cafetería de la zona moderna de Salamanca. Va bien como aperitivo para antes de comer o como un primer plato.