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domingo, 29 de junio de 2014

GAZPACHO DE MELÓN.

Todos tenemos un par de platillos que te quedan especialmente bien y que puedes presumir de ellos.
Uno de ellos es la "entomatá" de la que ya presumí en su momento, otro es este gazpacho de melón que me reclaman mis hijos cuando se apuntan a comer los días calurosos. No creo que tenga mucho mérito porque un plato así tiene que quedar rico aunque no te lo propongas.
Rico y sano.
Sólo un inconveniente: Hay que consumirlo inmediatamente, dejarlo de un día para otro no es aconsejable.
Necesitamos:
2 yogures naturales tipo griego.
2 vasitos del yogur de aceite de oliva.
2 ajos.
1 Kg. de melón.
2 ó 3 pepinos.
150 ml. de nata líquida.
vinagre y sal.
Batir los yogures con el aceite hasta formar una especie de mahonesa, añadir los ajos, la sal y el vinagre y continuar batiendo. Agregar el melón y el pepino sin piel ni pepitas. Batir hasta licuarlo por completo.
Enfriar dos horas.
Antes de servir añadirle la nata o que cada comensal se la sirva en su plato.
Servir acompañado de jamón en bastoncitos, con bolitas de melón o con trocitos de manzana.
Se le puede poner un poco de miga de pan para espesarlo un poco y añadir unas hojas de hierbabuena, aunque yo lo prefiera sin ello.
Si el melón es muy dulce, aumentar la cantidad de pepino o disminuirla en caso contrario.

domingo, 3 de julio de 2011

SOBRE GAZPACHOS.

Leo con disgusto en E.G (El Gastronómico, magacine) del mes de Junio un artículo que firma Yanet Acosta que titula como "A por los mil gazpachos".
En él Yanet Acosta pasa de soslayo por Extremadura, de la que solamente comenta "... en pueblos de Extremadura es habitual encontrar gazpachos de cerezas, melón o sandía que más parecen de la cocina moderna que de la campesina que usaba lo que más a mano tenía." y nada más. Curiosamente, cita previamente los gazpachos de remolacha y queso gruyere, de zanahorias, de pasas.... de ¡¡¡¡Rebujito!!!!.
En Extremadura, señora mía, el gazpacho tuvo una importancia vital, como lo certifican documentos  de finales del S. XIX y principios de S. XX que se conservan en los archivos de la Catedral de Plasencia. En ellos consta que el gazpacho formaba parte del salario que cobraban los temporeros del campo. En "el trato" en el que se "ajustaba" el jornal se "apalabraba" el contenido de los gazpachos, lo que dio lugar a infinitas aportaciones al gazpacho base - agua, vinagre y sal, aderezado con ajos, aceite y pan-.
Gabriel y Galán, escribía en "Sibarita":
Jartalmi de gazpachus
de güevus y poleus.
Los recetarios de los monasterios de Yuste y Guadalupe citan ambos el gazpacho blanco de ajos, que se ajusta plenamente al básico antes citado y que era llamado vulgarmente "cojondongo". Se "apañaba" en un cuenco de madera de encina llamado "dornejo" o "dornillo".
Innovación supuso, en el S. XVIII la incorporación al gazpacho de los productos procedentes del nuevo mundo (tomates y pimientos) y en el S. XX la aparición de las batidoras eléctricas que revolucionaron todas las técnicas de elaboración de este producto.
La invito a probar, no mil, sino mil y una interpretaciones del gazpacho solamente en Extremadura. Básteme con citar algunas de ellas: Gazpacho blanco, de poleos, de espárragos, de huevo frito, de tomate y orégano, de habas, de hierbabuena, de patatas, ajo migao, de señorito, cachorreña, escarapuches, soparra, cojondongo, el "de lujo" cacereño, que lleva pollo, chorizo, jamón y queso de oveja y, por supuesto, de melón, de sandía y de cerezas. 











lunes, 31 de mayo de 2010

COJONDONGO

Mis abuelas tenían un sentido reverencial acerca del pan. Mi abuela paterna se santiguaba con la hogaza. Mi abuela materna le trazaba una cruz con el cuchillo sobre la base y luego la besaba. Tirar pan era pecado mortal, por eso las sopas, las migas, las "pringás", las torrijas, los "migaos" y una docena más de platillos eran habituales en cuanto había cualquier excedente.
El pan se guardaba en una talega de tela (Las talegas portuguesas eran las más bonitas) y permanecía tierno varios días.
Uno de los platos que no faltaba en cuanto rompía el calor era el cojondongo: Sí co-jon-don-go, como suena.
Este si es un plato de pastores. En verano, a media mañana, a la sombra de una encina, un alto para preparar el cojondongo con los apaños que llevan en el morral. Pan, ajo, sal. Aceite y vinagre guardados en recipientes de cuerno y agua fresca del barril. Todo ello majado en un cuenco de madera de encina llamado dornejo o dornillo. Pobre y sencillo. Humilde y recio.
Hoy se le agregan verduras (tomate, pimiento, cebolla, pepino...) o carnes, generalmente asadas y hechas hebras o tiras muy finas (pollo, conejo, cerdo, caza...), huevos duros y jamón. Las verduras no se majan, se trocean y, como cualquier otro ingrediente, cada comensal se sirve "ad libitum" y luego lo mezcla.
Ha de hacerse con pan asentado de un día para otro, con el pan blando se hace una pasta de textura poco agradable.
Vaya por delante decir que no tengo paciencia ni dornillo, por lo que me sirvo de la thermomix para esta elaboración.

Ingredientes:
Pan, ajo, sal, aceite, vinagre y agua.
Tomates, pepinos, pimientos rojos y verdes, cebolla. Cortados en trocitos.
Pollo o conejo o cerdo... Hechos hebras o migas.
Jamón en bastoncitos y huevo duro.
Poner el pan a remojo un par de horas antes, escurrirlo bien y echarlo al vaso de la thermomix junto a los demás ingredientes. Las cantidades van en gustos, yo suelo ser bastante generoso con el aceite.
Batirlo a velocidad media hasta que tenga la consistencia de una mahonesa.
Cotar las verduras en cuadritos y ponerlas en cuencos para que cada uno se sirva según sus gustos.
Es muy raro encontrar este plato en las cartas de los restaurantes, aunque alguno se ha hecho famoso precisamente por tenerlo habitualmente.
En Antequera lo llaman "porra", en Córdoba, "salmorejo" y aquí las señoras lo piden al oído y en voz baja.

martes, 26 de mayo de 2009

GAZPACHO DE POLEOS.

Sibarita.
¡A mi n'amás me gusta
que dali gustu al cuerpo!
Si yo juera bien rico
jacía n'amás eso;
jechalme güenas siestas
embajo de los fresnos;
jartalmi de gaspachos con güevos y poleos....

(José Mª. Gabriel y Galán -1870-1905)

Como estamos en una época en que todos ponemos las mismas cosas, gazpachos, ensaladas, platos fríos.... hay que darse prisa, que aquí el que no corre, vuela.
Tenía yo programado pamibló uno de esos platos fríos, que por sus materias primas, tiene pocos días para disfrutarlo. El gazpacho de poleos. Dentro de pocos días habrá florecido y ya no nos valdrá.
Así que, antes de que me pisen la receta, me apresuro a hacer el gazpachito en cuestión y no perder comba.
Como no me apetece ir a buscar poleos -y mucho menos romperme un hueso en el intento-, me voy a la esquinita de correos y allí en el puestecillo de las hierbas lo hay con toda certeza, compro un par de manojos y me vengo a casa para preparar el primer gazpacho de la temporada.

La receta es bien simple.
Para cuatro personas precisamos:
1 manojo de poleos.
4 huevos cocidos.
2 dientes de ajo
miga de pan.
aceite de oliva, vinagre de jerez, sal.
2 L. de agua helada.
Lo hacemos tal que así:
Quitamos las partes leñosas del poleo, escogiendo solo las hojas y las partes tiernas, separamos las yemas de las claras de los huevos y humedecemos la miga de pan.
Ponemos en el vaso de la batidora la miga de pan, los ajos y el aceite. Batimos hasta que quede hecha una pasta. Añadimos el poleo y las yemas y seguimos batiendo. Vertemos en un bol o gazpachera, añadimos el agua helada y el vinagre y la sal al gusto. Troceamos las claras y las añadimos al gazpacho.
Quede claro que mi abuela lo hacía todo majado en el mortero; pero mi abuela no conoció nunca la thermomix.

viernes, 20 de febrero de 2009

GAZPACHO TIBIO DE ESPÁRRAGOS

Ayer estaba la tarde invitando a dar un paseíto y salí. Ventajas de vivir en el campo: Ví que ya habían aparecido los primeros espárragos, así que volví a casa con un pequeño manojito, poca cosa; pero suficiente para hacer un gazpachito tibio de espárragos y huevo frito plato habitual en la zona de Miajadas.


Para dos personas necesitamos:
Un manojo de espárragos silvestres. (Pueden servir los cultivados).
Un huevo por persona.
Dos cucharadas de aceite de oliva p/p.
½ diente de ajo p/p.
Miga de pan.
Agüita del grifo.
Vinagre y sal.
Se hace así:
Ponemos la miga de pan en remojo.
Quebramos los espárragos con las manos apartando las puntas, los lavamos bien, los escurrimos y secamos.
En una sartén freímos los huevos procurando que las claras queden hechitas y las yemas tiernas.
Ponemos la miga de pan bien escurrida en el vaso de una batidora, agregamos los ajos, sal y vinagre. Echamos los huevos fritos manteniendo el aceite en la sartén.
En ese mismo aceite, salteamos las puntas SIN SAL hasta que adquieran un color verde brillante (un minuto o poco menos) y reservamos sobre papel absorbente. Salteamos los tallos SIN SAL hasta que cojan una tonalidad verde brillante y los volcamos en la batidora junto con el aceite. Trituramos. Se añade el agua y se corrige de sal y de vinagre.
Se sirve inmediatamente y se adorna con las yemas de los espárragos.

Es un plato tibio, no templado, no frío y hay que comerlo inmediatamente.
Está riquísimo. Exquisito diría yo.