Ha sido hacia las tres de la mañana. Nos han despertado los ladridos de las perras. Lo hacían con verdadero enfado, organizando un escándalo tremendo.
Los intrusos, una piara de jabalíes. Tras los incendios de los pasados días, los pobres animales se han quedado sin refugio y sin alimento y acuden a los sitios donde se puede encontrar algo para comer y aquí tenemos varias higueras. Lo normal habría sido que huyesen de los humanos; pero el hambre es mayor que el miedo y nos han dejado acercarnos sin hacernos el menor caso.
Hasta se han dejado fotografiar tranquilamente.
He leído en la prensa local que la policía ha averiguado que el autor de los incendios va en una motocicleta en las horas de más calor y que su método consiste en arrojar petardos de verbena a los que sujeta cerillas para hacer más daño y tornillos para llegar más lejos, creando así varios focos y teniendo tiempo suficiente para huir. Un valiente. Esperemos que no tarde en ser detenido.
EL SÍNDROME DEL NIDO
Hace 12 años

