Son un guiso típico del invierno y se sirven muy calientes y muy picantes, se consumían habitualmente en el desayuno de los agricultores como un plato calórico antes de salir al campo.
Se comían con rebanadas de pan de hogaza a modo de cuchara. También se acompañaban de torreznos, que yo he sustituído por una loncha de jamón cristalizada.
1 Kg. de patatas, a ser posible de las de piel roja.
150 g. de panceta de cerdo ibérico adobada.
150 g. de chorizo ibérico de guisar.
1/2 l. de caldo.
4 lonchas de jamón. (una por persona).
aceite de oliva, pimentón picante, sal y una hoja de laurel.
Y las haremos así:
Pelamos y cortamos las patatas en pedazos grandecitos.
Cortamos la panceta y el chorizo en dados y los doramos en una cazuela hasta que queden crujientes. Sacamos y reservamos.
En la grasa que han soltado pondremos una cucharada de pimentón picante fuera del fuego, para que no se queme. Echamos las patatas y se devuelve la cazuela al fuego, ponemos el laurel, una pizca de sal y salteamos durante un minuto. Echamos el caldo y dejamos hervir a fuego muy suave dándoles vueltas hasta que se deshagan las patatas y queden como un puré muy espeso.
Antiguamente cortaban las patatas en lonchas,se hacian en cazuelas de barro y se "meneaban" continuamente hasta que estuviesen hechas, sin que llegasen a deshacerse.
Las ponemos en un plato echando la panceta y el chorizo por encima, adornamos con las lonchas de jamón cristalizado.
Para el jamón:
Sobre un plato llano ponemos un papal de cocina absorvente, encima colocamos las lonchas de jamón, sobre él otra hoja de papel de cocina y terminamos con otro plato. Lo llevamos al microondas a potencia máxima durante un minuto, sacamos e INMEDIATAMENTE quitamos el papel, como lo dejemos enfriar, no habrá manera de separarlo. Debe quedar duro y frágil como un vidrio.
Acompañar de un tinto joven, o mejor aún, un buen pitarra.