



Ingredientes:
4 berenjenas hermosas.
6 u 8 dientes de ajo.
4 tomates grandecitos.
Una cucharada de cominos en grano.
Aceite de oliva, sal y laurel. Y si gustan picantes, sambal oelek o cayena en polvo.
Pelamos y despepitamos los tomates. Los hacemos pedazos de unos 2 cm. Pelamos los ajos y los cortamos en pedazos grandes.
En una sartén ponemos un chorro de aceite y doramos los ajos. Echamos el tomate, la cucharada de cominos y dos hojas de laurel. Dejamos que se haga lentamente la tomatada. Deben notarse los pedazos de tomate.
Quitamos el cascabullo a las berenjenas y, con un cuchillo bien afilado las cortamos a lo largo en rebanadas de un dedo de grosor sin llegar a separarlas, como si fuera un libro.
En una cazuela u olla suficientemente amplia cocemos las berenjenas con agua, sal y otra hoja de laurel.
Preparar un recipiente con las paredes altas. En caliente, sacar y escurrir las berenjenas una a una y, con mucho cuidado, ir separando las láminas y colocando una cucharada de la tomatada en el interior, tapar con la lámina siguiente, cucharada de tomatada y así hasta el final. Yo, siempre reclamo ayuda para llevar a cabo esta delicada operación.
Verter por encima la tomatada restante, Tapar y dejar reposar, si sois capaces, 24 horas en la nevera. Se come frío.