sábado, 7 de marzo de 2009

TORTILLA DE ORTIGAS

El sitio donde mi vecino tuvo apilada la leña el año pasado está lleno de ortigas. Así que le he hecho un favor y le he cogido un brazado. Eso sí, pertrechado con mangas largas, botas de goma (katiuskas), guantes de herrero, tijeras y gafas de bucear para evitar desgracias.

Las ortigas son temidas y temibles, tienen pelos urticantes llenos de histamina y acetilcolina (no ácido fórmico, como antes se creía), la llaman “hierba de ciego” puesto que se reconoce al tacto.
Sin embargo, son también unas amigas increíbles: fortalecen y dan brillo al pelo, son diuréticas y suavemente laxantes, combaten la gota y el reúma; pero sobre todo, tienen propiedades hipoglucemiantes, reducen los niveles de azúcar en la sangre, por lo que son estupendas para los diabéticos, como yo. Antes se llamaba “diabetes senil”, ahora le dicen “diabetes tipo II”, así que en vez de senectud, hay que disfrutar de la “juventud tipo II”.
Estábamos recolectando ortigas.
Todavía protegidos y con las puertas de la cocina cerradas para evitar la presencia de gatos y de niños, se seleccionan solamente las hojas, se lavan y se blanquean en agua hirviendo durante medio minuto, y se echan en un bol con agua helada. Ahora ya te puedes poner cómodo, quitarte los guantes, las gafas y lo que gustes de quitar, hasta puedes abrir las puertas de la cocina, el peligro ha pasado.
A partir de aquí, se tratan como cualquier otra verdura.
Se cuecen en agua con muy poquita sal, se retiran y se guarda el agua (dos ó tres tazas al día para uso terapéutico. No sustituyen a ningún medicamento). En una sartén con un chorrito de aceite, se rehogan las ortigas y se salan al gusto. Se baten aparte los huevos y se le echan por encima cuajando la tortilla como le guste a cada uno.

Ya sabéis, se precisan:
Un buen manojo de ortigas. (Se quedan en “ná”)
6 huevos. (O media docena).
Agua, aceite y sal.
¡Bon apetit!

5 comentarios:

Isabella Gispert dijo...

Muy buea pinta esta tortilla, si señor. La haré para mi madre, que también es diabética. Seguro que le sienta bien.
Un beso

ana dijo...

Llámame ignorante, pero no pensaba que se podían comer.
Pues no tiene mala pinta esta tortilla, desde luego que no.
Un besito.

Valdomicer dijo...

Isabella:
Aunque parezca mentira, es una receta muy vieja. La primera vez que la probé, no me dijeron qué era hasta que no expresé mi aprobación. Para los diabéticos, lo bueno es el agua de la cocción. (2 ó 3 tazas diarias).
Ana:
Dicen que no hay malas hierbas, sino plantas a las todavía no les hemos encontrado utilidad.
Ni te imaginas la cantidad de plantas comestibles (y ricas) que hay en el campo.

manolito dijo...

Recuerdo una película, creo que de Federico Fellini, Amarcor se llama, en la que un personaje femenino comía ortigas y levitaba.......
¿no nos pasará lo mismo a los diabéticos?
¡Sería maravilloso poder levitar!.........

Valdomicer dijo...

Manolito:
Hasta ahora, lo único que me hace levitar es el Vega Sicilia del 53. Desgraciadamente no estoy en situación de abusar de ello.