domingo, 19 de septiembre de 2010

III PREMIO DE PINTURA ATENEO DE CÁCERES

Para los artistas plásticos:
El Ateneo de Cáceres ha convocado el III PREMIO DE PINTURA ATENEO DE CÁCERES.
Los interesados podéis ver las bases en la web del Ateneo.
http://www.ateneodecaceres.es/Ateneo/index.php?option=com_content&view=article&id=223:bases-del-iii-premio-de-pintura-ateneo-de-caceres&catid=36:ateneo
Comunicadlo a aquellos artistas que conozcáis y que puedan estar interesados en participar

sábado, 11 de septiembre de 2010

SOPA DE TOMATE CON HIGOS.

¡Más raro que la sopa de ajo!, decía mi abuela con ironía cuando alguien se extrañaba de algo evidente.  Por decirlo de otra manera: "Tan común como la sopa de tomates". Porque ¿quién no ha comido nunca sopa de tomates?. Estoy convencido de que en todas partes se prepara, en cada casa le darán el toque personal y cada una tendrá su propia receta.
En mi pueblo se come con higos y, ojo, es cena de noches de verano. Luego en el otoño, se acompañará de uvas.
Tengo cuatro higueras y la desgracia de no poder comer su fruto, bueno, un par de ellos al año para matar el gusanillo y nada más. No obstante los recojo para hacer mermeladas que luego volarán a Inglaterra dónde son muy apeciadas.
Y en esas estaba cuando llegó visita a casa de mis vecinos y me pidieron "un puñao" para hacer una sopa. No tengo que decir que se los dí con sumo gusto..
Pensé que ese era el momento de caer en la tentación de mi fruta prohibida y que prepararía la sopa de tomates con higos pese a no ser precisamente la noche más fresquita del verano.
Mi receta de la sopa de tomates para cuatro personas es:
Dos tomates hermosos rojos y duros, recien cogidos del huerto.
Un pedazo de cebolla.
un diente de ajo.
medio pimiento verde.
medio pimiento rojo.
media cucharadita de cominos.
unas ramitas de albahaca fresca.
litro y medio de caldo de verduras.
aceite de oliva.
sal.
pan.
un cesto de higos,
Se cortan la cebolla y los pimientos muy menudos. Se quita la piel y las pepitas a los tomates y se cortan  en cuadraditos.
Se cubre el fondo de una cacerola con aceite y se calienta. Se le echa la cebolla con una pizca de sal  y  se deja hacer lentamente. Se le añade el diente de ajo en láminas. Cuando esté transparente, se le ponen los pimientos, se dejan ablandar y se pone el tomate, más sal y los cominos.
Cocinar a fuego suave durante 15 minutos (En este momento hay quien prefiere pasarlo por el chino o por la batidora para que quede uniforme), pasados los cuales le añadiremos el caldo, a ser posible ya caliente.
Hervir durante 20 minutos a fuego muy suave. En el último minuto, le ponemos unas ramitas de albahaca fresca.
Cortar el pan en láminas muy finas. Yo lo hago con el cortafiambres, utilizo pan bien asentado, sin que llegue a estar duro, y lo paso en sentido longitudinal. Tengo entendido que en algunas panaderías lo venden ya cortado.
Cada comensal se irá poniendo en el plato la cantidad de pan que guste y se vierte encima la sopa muy caliente y, sobre esta unas hojas de albahaca. Dejar reposar un instante para que se "cale" el pan.
Lo higos, pelados o no, según el gusto, se ponen en el centro de la mesa y cada comensal coge los que desee. Se pueden coger con la mano o echarlos en la sopa.
Después te puedes ir de verbena o de juerga toda la noche que no han de faltarte energías.

lunes, 6 de septiembre de 2010

ZORONGOLLOS

El día 8 de Septiembre celebramos por aquí el "Día de Extremadura" para hacerlo coincidir con la festividad de Santa María de Guadalupe, cuyo monasterio se encuentra en la puebla de Guadalupe.
Puebla ¿Eh?, que no pueblo. Guadalupe es puebla. Así, en femenino, que hay que ser coqueta hasta para eso.
Colocada en medio de La Sierra de Altamira, en plenas Villuercas, la puebla serrana es Conjunto Histórico-Artístico y Patrimonio de la Humanidad desde 1993. La Reina Católica lo llamaba "mi paraíso" desde que fue allí por primera vez llevada por su hermanastro Enrique IV de Castilla con la intención de casarla con Alfonso V de Portugal.
Boda, ya sabéis, no hubo; pero si el nacimiento de un amor el de la entonces ni Infanta, con esa tierra realmente maravillosa.
Y volverá en varias ocasiones.
Una para dar gracias a la virgen por su victoria en la batalla de Toro frente a su sobrina "La Beltraneja".
Estando aquí, en la Semana Santa de 1486 recibió la visita de Cristóbal Colón, solicitando que le financiasen Sus Católicas Majestades una excursión a "las Indias" por el camino de occidente. También Guadalupe fue testigo de la concesión de dos carabelas para este fin. Colón volvería a Guadalupe después de su primer viaje y en Guadalupe fueron bautizados los primeros "indios" -desnuditos, los pobres-.
En Guadalupe se firmaron las capitulaciones matrimoniales entre la Infanta Isabel y D. Manuel I "El Afortunado", rey de Portugal. Y a Guadalupe acudieron tras la muerte del único hijo varón de Sus Católicas Majestades, el Infante D. Juan (Príncipe de Asturias), Isabel y Manuel para acceder aquella al título de Princesa de Asturias y heredera de los tronos de Castilla y de Aragón.
Aquí redactó Isabel "La Católica" su testamento, y aquí se conservó muchos años hasta su traslado al archivo de Simancas.
El Monasterio fue mandado contruir el el S. XIV por Alfoso XI en conmemoración de la batalla de "El Salado". Contiene todos los estilos arquitectónicos de los SS XII al XVIII: gótico, mudéjar, renacentista, barroco y neoclásico. En su sacristía se admira gran parte de la obra de Zurbarán.
Es famosa la puebla por su artesanía del cobre y por un postre muy especial: El muégado.
La hospedería es un ejemplo de la cocina monacal de todos las tiempos.
Toca hoy, por tanto, receta extremeña por el nombre, que todos diréis que eso también lo hacen en vuestros pueblos: Escalibada, picadillo, pipirrana, etc... Aquí son LOS ZORONGOLLOS.
Se hacen con pimientos rojos asados como siempre, pelados como siempre y limpios y cortados en tiras como siempre. Una cebolleta fresca cortada en tiras al gusto del personal. La diferencia está en el aliño.
Se coge un tomate rojo y maduro, se le hace una cruz en el "culito" con un cuchillo afilado y se pone al horno suave junto con unos dientes de ajo sin pelar. Cuando estén hechos, se pelan  y se depositan en un mortero con un poco de sal. Se pela y despepita el tomate y se agrega al mortero. Se maja todo hasta conseguir una pasta uniforme y se va ligando con aceite de oliva hasta que tenga cierta consistencia. Se echa sobre los pimientos y se mezcla bien.
Acompañan a cualquier carne o pescado. O simplemente se presentan sobre una rebanada de pan de pueblo. O de puebla.

miércoles, 1 de septiembre de 2010

ESCALOPINES AL VINO BIANCO.

En los tiempos de Maricastaña, siendo yo un imberbe mozalbete, era habitual que al comprar carne de ternera la encontrases algo dura, bastante dura, bien porque no era ternera, o porque estaba mal cortada, o porque no tenía suficiente reposo y había que consultar el recetario de la bisabuela a ver qué soluciones tenía al respecto. Lo cierto es que ví cientos de veces como había que recurrir a la receta y en no pocas ocasiones he tenido que hacerlo yo mismo.
En cierta ocasión, hará unos veinte años, teníamos invitados a unos amigos para comer en casa y habíamos comprado al carnicero del pueblo unos filetes supuestamente de ternera con la intención de hacerlos a la plancha; pero una vez en casa, al verlos más despacio, desistimos de nuestra primera intención y recurrimos a la receta de la bisabuela. Gustaron, y mucho. 
En la sobremesa comentábamos el episodio y dije que se llamaban "filetes al ajillo".
"Valentín, por favor -Me dijo Manolo- hay que hacer de la necesidad virtud y darles un nombre sonoro y que los haga dignos de un restaurante de cinco tenedores. Los vamos a llamar "Escalopines al vino bianco" ¿Qué te parece?".
"Escalopines al vino blanco -reflexioné- suena bien".
"No -fue su respuesta- he dicho al VINO BIANCO".
Y con ese nombre se quedó "Escalopines al vino bianco". Así que si lo buscáis en el recetario de la bisabuela, allí viene con otro nombre.
Hace unos días había comprado una bandeja con tres filetes para el fin de semana. Tratándose de dos comensales, debería haber sobrado; pero se sumaron a la comida mi hermana y mi cuñado, con lo cual era francamente escasa. Tiré de ingenio y receta de la bisabuela y preparé los escalopines.


Necesitamos:
Escalopes: Filetitos de ternera cortados muy finos o aplastados con el mazo. (180 gr. p/p o 1 Kg. para 6 personas).
8 ó 10 dientes de ajo.
1/2 vaso de aceite de oliva.
1/4 l. de vino blanco. (un oloroso va de miedo).
1/4 l. de caldo de cocido.
Un pellizco de sal.
Una sartén, una cazuela y un plato hondo. Papel absorvente de cocina.
Se hace tal que así:
Pedir por favor al carnicero que haga los filetes finitos, de lo contrario habrá que "afinarlos" a golpe de maza.
Pelar y filetear los ajos.
Poner la sartén al fuego con el aceite, cuando esté caliente, confitar en él los ajos a fuego muy suave. Cuando estén casi dorados, sacarlos con una espumadera y depositarlos sobre  papel de cocina. Deben quedar dorados y crujientes. Digo "casi" porque después de sacarlos continuarán haciéndose con el calor residual.
Verter el aceite en el plato hondo. Volver a colocar la sartén al fuego.
Ir pasando los escalopines uno a uno por el aceite y ponerlos por tandas en la sartén. Solamente tienen que perder el color y entonces, darles la vuelta. Soltarán su jugo. En ese momento, verterlos en la cazuela. Continuar con la tanda siguiente hasta que estén todos hechos. Lo normal es que sobre algo de aceite.
Echar el vino y esperar a que se evapore el alcohol, salar y verter el caldo. Bajar el fuego y hacer a fuego muy suave. A media cocción echar la mitad de los ajos confitados. Si es necesario echar un poco más de caldo.
Reservar algunos ajos, los que estén mas vistosos, y echar el resto de ellos antes del último hervor.
Adornar con las láminas de ajo que habíamos reservado.
Cuando llegaron los escalopines a la mesa, mi hermana exclamó: "¡Mmmmm! ¡Filetes al ajillo!".
"No,- dije- "escalopines al vino bianco".

lunes, 30 de agosto de 2010

SAL AHUMADA

Hace unos días, un anónimo comunicante me preguntaba por la sal ahumada. Era mi intención contestarle inmediatamente; pero fue entonces cuando me quedé sin ordenador y mi falta de respuesta pudo sonarle a grosería, por lo que pido disculpas.
No le encuentro utilidad a este tipo de sales aunque estén de moda. Creo que pasarán mas tarde o mas temprano.
Hay varios procedimientos para ahumar alimentos. Antiguamente se colgaban en el interior de la campana de la chimenea de la cocina, donde había fuego de leña perpetuo. Hoy, ni soñarlo. Hoy se hacen los ahumados en plan industrial en cámaras cerradas en cuyo interior se queman maderas.
Si queréis ahumar cualquier alimento, en todas las cocinas hay cámaras estancas ideales para llevar a cabo el ahumado: La olla a presión. En Inglaterra he visto en las tiendas cámaras especiales de ahumar .
La madera para quemar debe ser en virutas o rizo y estar bien seca.  La de encina da un sabor a alquitrán muy desagradable y la de pino, si no está muy seca tiene sabor a trementina, por lo que deben evitarse. La mejor es la de haya o la de boj. Hay un truco infalible, ir a la tienda de animales y comprar una bolsa de las virutas que se emplean para las madrigueras de los conejos. En un caso de apuro, una caja entera de palillos de dientes, en serio.
Para ahumar un alimento, ponemos las virutas en el fondo de la olla. Con un "spray" las humedecemos ligeramente. Encima colocamos algo que separe el alimento del contacto directo con la madera. Lo más socorrido es el cestillo de guisar al vapor que suele venir acompañando a la olla.
Se prende fuego a las maderas, se coloca el alimento dentro del cestillo y se cierra la olla. No es necesario girar la tapa, es suficiente con que no se salga el humo. En unos segundos, se habrá consumido el oxígeno y las maderas se seguirán quemando produciendo humo. Mantener el alimento dentro alrededor de dos horas, transcurridas las cuales estará listo para su consumo.
Esto sirve para preparar pescados (salmón, lubinas..), tocino, panceta, embutidos, etc.
En el caso de la sal, buscar una sal de grano muy grueso, colocarla en un plato procurando que quede una capa lo más fina posible, humedecer con un "spray" y seguir el mismo procedimiento.
Ya me direis cómo ha ido el experimento.

domingo, 29 de agosto de 2010

¡VAYA MES!

Todos los hados adversos se han conjurado contra mi persona este mes con la única finalidad de fastidiarme. A fe que lo han conseguido.
La enfermendad de un familiar me ha tenido más tiempo en el hospital que en mi casa y me ha proporcionado unas cuantas noches sin dormir.
A Mary Paz le ha dado otro de sus síncopes y yo me sigo asustando y otra vez a urgencias y otras 24 horas en observación y más noches sin dormir.
Me quedé sin teléfono móvil por una avería y la incompetencia de los servicios de atención al cliente. Por supuesto que cambiaré de operadora dentro de unos días cuando concluya el periodo de contrato. Entonces me llamará una "persona humana" y no una máquina de las de "..marque usted el uno...". Para entonces ya estará en marcha la "portabilidad", que ya les las trae el nombrecito.
Durante la tormenta de hace unos días vino a caer un rayo al lado mismo de casa, justo en el registro de teléfono. Me ha quedado sin teléfono, sin ordenador, se han quemado el módem y dos aparatos de teléfono. La línea me la arreglaron enseguida y me repusieron el módem (bien por telefónica), me han llamado del seguro para decirme que compre los teléfonos nuevos y que les pase la factura. Vino un técnico y se llevó el ordenata, despues de una semana me dicen que se ha quemado la placa base y que, como el cacharro está en garantía, ellos no lo pueden arreglar, que lo lleve al sitio donde lo compré y que lo reparen allí. Y allí sigue, que los técnicos están de vacaciones y hasta que no vuelvan.....
¿Queréis más? El otro día haciendo la compra me dí un resbalón de cuidado y todos mis 102 kilos de peso se derrumbaron por los suelos. ¡Qué morrón, mi madre!. Aparte de las profundas heridas que sufrí en mi amor propio, a las que el médico de las urgencias no hizo el menor caso prefiriendo hacerme radiografías de cadera y hombro izquierdos y rodilla derecha. Nada roto. Analgésicos, pomaditas, antiinflamatorios, brazo en cabestrillo y...."esta rodilla... debería ir usted al traumatólogo".
Fui.
Hace ya treinta y cinco años me operaron de esa rodilla, extirpándome el menisco. A mí, que en 1958 fui por primera vez al fútbol y no he vuelto. A mí, que no le he dado una patada a una pelota en toda mi vida, se me rompió el menisco y me tuvieron que operar. Ahora tengo una artrosis de padre y muy señor mío y preciso una rodilla nueva. Un trasplante, o una prótesis o un comosellame. De momento toca esperar, que no quiero ir a la boda en silla de ruedas y mientras tanto me han puesto un tratamiento y unas sesiones de rehabilitación.
A ver si, para compensar, el mes que viene me toca la lotería.
No todo ha sido tan malo:
Ha estado aquí el inglés (pocos días) para ultimar detalles de la boda, renovar el DNI, papeles y más papeles, empezar a repartir las invitaciones, tomarse las medidas para el traje, preparar la despedida de solteros, comer el arroz de bogavante que le prepara su padre....
El día 7, los de la sección de cine del Ateneo hicimos el tradicional "cine de verano" aquí en mi casa, nos reunimos 24 personas.
El día 8 fuimos a la feria de la sandía en Ladoeiro, sin nada que destacar, excepto que cenamos en el "stand" de la asociación de criadores de vacuno unas carnes estupendas. Que no averigüé la receta del gazpacho de sandía y que la caipirinha de sandía está demasido buena.
El día 10, en la cena de San Lorenzo, nos reunimos 11 comensales y me quedé un pelín corto con la "entomatá".
Estoy con ordenador prestado. Mañana será otro día.

martes, 3 de agosto de 2010

GAZPACHOS.

El domingo por la tarde nos fuimos a Idanha-a-Nova, a poco más de cien kilómetros y poco menos de hora y media de viaje. Se celebraba un festival de gastronomía y no hay mejor justificación para emprender el viaje sabiendo además que la comida va a ser magnífica y los precios ridículos.
Si además hay una degustación gratuíta de productos de la tierra, mejor. Muestras de embutidos, carnes, pescados (de río, por supuesto), toda clase de dulces...
Y dos gazpachos, ofrecidos por dos tasquinhas diferentes: Uno de pepinos y otro de sandía. Ambos exquisitos. En los dos casos dí la lata a las cocineras para que me pasaran las recetas; pero no conseguí que soltaran prenda, no obstante contestaron cuando identificaba los ingredientes.
Estoy peleándome con el de sandía. Creo que es más sencillo de hacer de lo que parece.
El de pepinos, en cambio, no tiene secretos, es básicamente el "gazpacho de Villamiel" que hemos tomado en casa de toda la vida, con otros ingredientes.
Tras la degustación tomamos asiento en una de las tasquinhas y dimos buena cuenta de una selección de carnes a la brasa perfectamente hechas.


Gazpacho de pepinos:
2 pepinos hermosos.
1 cebolla.
1 cucharada de poleos picados.
2 cucharadas de aceite de oliva.
4 tazones de agua.
pedazos de pan, sal.
Pelar los pepinos dejando parte de la cáscara, quitarles las semillas y trocearlos en cubitos de 1/2 cm. Hacer la misma operación con la cebolla y poner ambas cosas en una gazpachera, salar generosamente, añadirle el aceite y los poleos y dejar reposar en sitio fresco.
En el momento de servir, echarle el agua y los pedazos de pan. Rectificar de sal.

Gazpacho de Villamiel:
4 tomates bien maduros; pero firmes.
1 cebolla.
1 cucharada de orégano.
4 cucharadas de aceite de oliva.
4 tazones de agua.
sal.
Pelar los tomates, quitarles las semillas y trocearlos en cubitos de 1/2 cm. Hacer la misma operación con la cebolla y echar ambas cosas en una gazpachera, salar generosamente, añadir el orégano y regar con el aceite (se le puede agregar una gota de vinagre), mezclar bien y dejar reposar en sitio fresco alrededor de una hora.
Verter el agua fresca, no fría, que "helaría" el aceite, rectificar de sal y servir.